La gestión cultural
LUIS M. ALONSO No era lógico que Antonio Ripoll se hiciera cargo del asesoramiento escénico del Niemeyer, dejando de lado las parcelas donde se forjó como gestor cultural. El Principado lo ha tenido en cuenta al ofrecerle el paquete completo y ahora sólo hace falta saber si el Ayuntamiento de Avilés está dispuesto a colaborar y permitir la racionalidad de una gestión conjunta. El Niemeyer para algunas cosas, el teatro Palacio Valdés para otras, la Casa de Cultura y el Centro Cívico de Los Canapés para el resto. «A cada uno lo suyo y a Dios lo de todos», reza el refrán.
Los recursos son escasos y la duplicidad ha sido la norma durante todos estos años. En Asturias, hay muchos centros donde programar y apenas dinero con que satisfacer la supuesta demanda cultural. Es razonable, por tanto, hacer las cosas con algo de cabeza para no caer en el derroche y sacar el mejor rendimiento de las habas contadas que se ponen en el puchero. En la gestión conjunta está probablemente la clave con la que evitar que unos le pisen la cola a otros. Esto que a cualquier persona le resultaría fácil de entender puede resultarle, sin embargo, inextricable, pongamos por caso, a un alcalde o un concejal.
Y no me refiero a alguien en particular, ni concretamente a Avilés, sino a cualquiera de los que hasta ahora han tenido en cualquier lugar, aquí y allá, la facilidad de disponer alegremente del erario con el éxito conocido en todas las facetas, tanto la económica como la cultural. Es decir, y ahora sí pongo a Avilés de ejemplo, no se puede pagar lo que se le pagó a Saura por lo que expuso, ni traer a Brad Pitt para hacerse fotos en plan garrulo con él.
Inmerso en un concurso de acreedores, el Niemeyer es el ejemplo a mano del despilfarro y del pufo. Los políticos, en vez de preocuparse en obtener de los recursos públicos la mayor rentabilidad, lo que hicieron fue subirse a un globo que pagó el contribuyente y seguirá pagando. Por esa nefasta herencia, la posibilidad de que el actual Gobierno del Principado se comprometa a hacer públicos a partir de ahora los gastos del centro cultural suena a excepcionalidad política cuando es lo suyo.
fuente;http://www.lne.es/opinion/2012/11/13/gestion-cultural/1326147.html
Interesante.
ResponderEliminarLa gestión cultural abriendo nuevas puertas.
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